Los ancianatos del Instituto Venezolano del Seguro Social

28 Oct

La supervisión del IVSS  a sus geriátricos no se da abasto para las irregularidades

La calidad de los ancianatos del Seguro Social es heterogénea

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Los expertos indican que las condiciones de los ancianatos están en directa relación con la concepción del envejecimiento y del director que tiene a cargo. En Venezuela, el Seguro Social cuenta con  35 geriátricos a nivel nacional

Adriana Colmenares

Una reja de metal, desconchada y vieja  es la entrada del ancianato San Cristóbal del Instituto Venezolano del Seguro Social (IVSS) en El Paraíso. Al entrar una recepción fría, estéril, con colores terrosos y poca luz, donde de vez en cuando se ve a una enfermera, ya que en la mañana sólo laboran dos y en la noche una. Ésta es  la antesala  a las habitaciones de los abuelos que no pueden valerse por sí mismos; los que sí,  se encuentran ubicados en la planta superior.

Los abuelos en este ancianato están en un espacio pequeño con camas apiladas, una al lado de la otra. Alrededor de ellas están sin cesar un sinfín de zancudos que parecen parte del mobiliario del geriátrico. Además, del fuerte olor a orine que se deja colar por todo el lugar. Es un caserón sin espacios verdes y con poca ventilación.

“Ésta es mi prisión, cuando me darán mi libertad”, es la manera en que muchos abuelos se sienten en estos espacios gerontológicos. Uno de ellos es Pedro María Cotte, de 72 años de edad que vive desde hace 2 años y medio en el ancianato.

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“Aquí no hay un trato agradable. En las mañanas, puedes escuchar gritos de las enfermeras cuando están bañando a los que no tiene una mente lúcida o no pueden caminar. El agua la mayoría de las veces es fría, porque el calentador está dañado. Además, hay momentos en que en los baños no se puede entrar de lo sucio en que están. La limpieza que hacen acá es por donde pasa la novia, no es profunda, ya que hasta cucarachas y chiripas se ven caminando. En las noches estamos solos, si alguien tiene un dolor a veces es que aparecen y le dan lo primero que tienen, sin una prescripción. Hay negligencia, ya que han perdidos tratamientos médicos, no dan la cantidad de pastillas que corresponden o mezclan las medicinas, porque vienen en vasos y se les caen. Y ni se diga de las  comidas. Nos dan  caraotas rojas con sal con un guarapo que no se sabe si es café u otra cosa. Un chiste que tenemos entre nosotros es que el dueño va a la cocina y le dice a la cocinera dale esto. Ella no lo tiene y entonces él le indica mételes cualquier cosa que ellos se la van a comer”, manifiesta el señor Cotte.

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Por otra parte, la enfermera auxiliar de esta institución, Janith Guzmán, refleja que la comida que se prepara es única para todas las patologías, aunque menciona que está bajo supervisión nutricional. Asimismo, Guzmán expresa: “este geriátrico no planifica actividades de esparcimiento y recreativas para ellos ni para promover la participación familiar. Esto deja de un lado a los que no pueden valerse por sí mismos, ya que después del desayuno se quedan en la cama acostados mientras que los que pueden movilizarse salen a caminar por los alrededores”.

La calidad de vida del abuelo  

La psicóloga Tamara Chaffittelli explica que la adaptación de los abuelos a  un geriátrico es un proceso traumático. Éstos sufren desarraigo del núcleo familiar, la supresión de las decisiones de asuntos cotidianos y el cambio del estilo de vida, lo que trae como consecuencia un estado de depresión, pérdida del apetito y muerte prematura en la vejez.

Adicional a esto, los especialistas de  la revista Asociación Médica Canadiense recomienda a los profesionales de la salud promover el ejercicio físico y esparcimiento de los abuelos, para un bienestar social, contacto con el entorno y retrasar la dependencia.

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“Es importante que los doctores, el familiar, la comunidad y el personal del centro se integren con los abuelos. Comenten las cosas que pasan, porque ellos no están aislados de la sociedad. Están aquí porque estas instituciones son necesarias cuando el familiar no puede brindarle la calidad o la atención profesional necesaria”, afirma el gerontólogo Carlos Medina.

Esto está en consonancia con lo expuesto por la Organización Mundial de la Salud en su programa Envejecimiento Activo.  Éste contempla que unos entornos físicos que tengan en cuenta a las personas mayores, pueden establecer la diferencia entre independencia y dependencia.Los abuelos que viven en un entorno inseguro o con múltiples barreras físicas, salen menos y por lo tanto, son más propensas al aislamiento.

En relación a la alimentación,  la nutricionista, Sara Abu Sabbah, indica que en esta etapa de la vida cobra una importancia especial este aspecto, ya que incide en la salud física y emocional de los adultos mayores.De igual manera, agrega que debe ser equilibrada, variada y adaptada a las diferentes necesidades y patologías crónicas como la hipertensión, diabetes, artrosis, etc.

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Asimismo, expone que las funciones digestivas han disminuido, existen cambios en el apetito, hay pérdida muscular, osteoporosis y se padece más el estreñimiento. Por eso, hay que proporcionarles ciertos nutrientes en los alimentos.  Así como mantener una ingesta adecuada de líquidos para evitar la deshidratación.

El norte de los geriátricos del Seguro Social

“Este servicio de clínicas geriátricas es anexo al Seguro Social, el cual está allí y se le da un presupuesto; pero no es un servicio prioritario para el Instituto”, expresa la jefa de asignación de clínicas del Instituto Venezolano del Seguro Social, Joyleth Briceño.

De igual modo, señala que los 35 geriátricos que están bajo su cargo tienen diferentes realidades y debilidades. Unas tienen departamentos psiquiátricos, en otras hay jardines; otras carecen de un buen servicio de atención, otras de alimentación y falta de personal. Sin embargo, Briceño indica que han mejorado desde hace un tiempo por las supervisiones semanales o quincenales que se le hacen a los centros, principalmente en cuestión de alimentación e infraestructura.

A pesar de ello, el ancianato Villa Carmela, en la Alta Florida, se encuentra en una situación similar  al geriátrico San Cristóbal. Éste es una quinta pequeña y vieja donde los espacios  de disfrute son reducidos, lo que traje como consecuencia un hacinamiento. Una de las residentes es  la señora Luz Guedez, que vive desde hace 4 años en esta institución. Ella comenta que la casa por ser vieja tiene muchos problemas. Cuando llueve en grandes cantidades el agua comienza a salir por las cañerías; inundando el lugar.  Además, indica que ella y otros abuelos ayudan a los enfermeros a sacar el agua.

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“No te puedo contar mucho, porque el año pasado, cuando hacía mucho frio, le pedí a los familiares que nos trajeran cobijas. Llegó una donación, pero la enfermera jefe me regañó y me dijo que no tenía que estar diciendo las cosas que pasaban allí. Otra cosa, mis pastillas las tengo conmigo, porque a ellos se les pasa la hora en que tienen que dárnoslas”, cuenta la abuela Luz Guedez.

Contrario a los dos geriátricos anteriores, el Hogar de La Tercera Edad, ubicado en Los Picachos, en el Municipio Los Salias, está bajo un paradigma en donde consideran al adulto mayor una pieza valiosa. “Hacemos talleres contaste para nuestro equipo de enfermeros, camareros y personal para que sepan cómo tratar a los abuelos. En las escuelas no se enseña a cuidar al adulto mayor”, explica el director Carlos Medina.

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Asimismo, en este centro laboran dos médicos; uno para la mañana y otro en la tarde. Ellos hacen supervisión constante de la alimentación para adecuarlas a las patologías. Así como  el estado de los abuelos. Sin embargo, se han presentado casos de enfermedades en la piel como sarna e infecciones. Por tal motivo, se ha destinado para limpiezas profundas un día de la semana y todos los días para las sencillas.

El Hogar de La Tercera Edad tiene  caminerías y árboles donde pueden disfrutar y esparcirse. También, los abuelos pintan, juegan dominó, bingo, tejen o hacen adornos. Aunado a ello, Martha, la secretaria de la institución, siempre está pendiente de los días festivos para festejárselos e incluir al familiar.

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Hogar de La Tercera Edad

La atención, organización y los servicios brindados por los hogares de ancianos, están en directa relación con la concepción acerca del envejecer y las ideas y creencias que sustentan quienes están a cargo de estas instituciones. Es básico entender estos hogares deben estar en función de los residentes”, indica David Zolotow, profesor de Trabajo Social de  la Universidad de Buenos Aires.

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