La muerte también tiene bolsillos

28 Oct
Morir en Venezuela es tan caro como vivir

 

La muerte también tiene bolsillos

 

Para personas de clase media, sin seguro, los servicios funerarios a veces se hacen difíciles de pagar. Velar al difunto en casa, minimizar los gastos de entierro, entre otras, son medidas de reducir gastos, pero en promedio un funeral en Venezuela cuesta entre 11 mil y 22 mil BsF

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Leopoldo González Barajas

 

            En la mitología griega, era sabido que la muerte también tenía sus costos. Y rituales. Cada cadáver era debidamente quemado, velado por el tiempo que durara en la hoguera, y sobre los ojos de cada difunto eran depositadas dos monedas de oro. El fuego era el modo de asegurar que las almas entraran en el Inframundo a salvo; las monedas eran para Caronte, el terrorífico barquero que transportaba las almas hasta su último lugar de descanso.

            Casi 226 siglos después, en el año 2013, la muerte todavía tiene sus costos. Y en Venezuela estos pueden ser muy altos. La pérdida de un ser querido, de un amigo o de un familiar, puede ser fácilmente traducido en números. Las formas de pago han variado, ya no son dos monedas de oro sobre los ojos del difunto; ahora pueden ser cheques, débito, crédito o a través de seguros, pero los rituales en esencia siguen siendo los mismos.

 

            Los precios de las funerarias varían a menudo según la cantidad y la calidad de los servicios que ofrezcan. La funeraria Vallés, por ejemplo, de origen privado y una de las más conocidas en el distrito capital, tiene la particularidad de dividir su espacio en dos: “Vallés Imperial” y “Vallés Principal”.  En el imperial se reservan la entrada para servicios de lujo, personalidades importantes o VIP –allí se ocuparon del cadáver del presidente Chávez–, naturalmente, los precios son más abultados. En el Vallés Principal, el espacio más frecuentado por las personas, los precios son un poco más accesibles.

            Sin embargo, todavía son altos. Únicamente en los servicios de capilla, en el Principal varían desde mil a 8 mil Bolívares, dependiendo del tipo que se solicite, Gótica es la más económica, Central es la más cara. En el Imperial, aumentan de 10.200 por la más barata, a 16.100 por la más cara, que acondiciona un área de estar y otras salas adicionales.

            Los servicios funerarios son regidos actualmente por la Ley de Funerarias vigente de 1989, aunque en estos momentos en la Asamblea Nacional está en discusión un proyecto de ley que la sustituye. Según ambas normativas, toda persona tiene derecho al menos al servicio básico que, en ambos textos, comprende preparación de cadáver, diligencias de ley ante autoridades civiles, sala de velación y cafetería, un ataúd tipo latouche, traslado del cadáver al sitio de velación y al cementerio, más un vehículo de acompañamiento. Todo ello, en la funeraria Vallés, puede alcanzar alrededor de 11 mil a 22 mil BsF.

 

Es tan caro como vivir

 

            Según el sociólogo Nelson Castejón, el hecho de que los servicios funerarios tengan un costo tan elevado “genera un nivel de frustración en la sociedad porque la persona siente que ya no puede costear lo más básico, especialmente cuando estar vivo significa también algo muy caro”. Para él, la causa de los altos precios conlleva dos tipos de análisis. Uno en el cual se toma en cuenta la significación del estar muerto para la sociedad, es decir, la costumbre convencional de enterrar o cremar a los difuntos. Y dos, todas las circunstancias sociales y económicas propias de Venezuela.

            Con respecto al primer punto, explica Castejón, están inscritos todos los aspectos culturales y legales que explican porqué se mantienen ciertas costumbres con respecto a los muertos. El hecho de que se deben velar, enterrar o cremar responde a los hábitos institucionalizados de la sociedad. Sin embargo “también se hacen por razones legales. Normas profilácticas, de cómo preservar los restos para que la descomposición no dañe la tierra, etc”.

            El otro factor a tomar en cuenta son las circunstancias particulares de Venezuela. “La oferta y la demanda, el número de muertos excede el número de servicios que se ofrecen. Habría que revisar la tasa de mortalidad y los recursos que tienen las funerarias, además de otros factores”, añade Castejón. La relación horas-hombre, por ejemplo, también influye en los costos porque hay casos donde el personal encargado de la preservación de los muertos también trabaja en otras funerarias, eso sumado la inflación y la Ley Orgánica del Trabajo que estipula dos días consecutivos de descanso y cinco laborables (LOTTT, artículo 173), hacen que los precios aumenten.

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            Un artículo en el portal Noticias24 informa que desde hace 6 años la cantidad de muertes en el país aumentan paulatinamente. Del 2006 al 2012 hubo casi 6 mil muertes más, considerando los tres últimos como los años más críticos. Hubo un mínimo de 16 mil durante cada uno de esos tres años, y eso tomando en cuenta, nada más, los homicidios. En 2009, Rafael Arana, trabajador del área de limpieza del edificio de Postgrado de Humanidades de la UCV, cuenta el entierro de su hijo entre esas cifras. Su funeral le costó cerca de 12 mil Bolívares, y fue un acuerdo entre la Caja de Ahorro de los Trabajadores y la Funeraria San Pedro. “El seguro de los trabajadores me cubría la (funeraria) Vallés, pero ahí no lo aceptaron porque estaba herido de bala, entonces tuve que pedir prestado a la Caja de Ahorro para ponerlo en la San Pedro y yo pagué la diferencia”.

            Eso fue hace cuatro años en el 2009, ahora con una inflación anual alrededor del 46%, según el economista Luis José González, los precios naturalmente han aumentado. Para él, sin embargo, los precios de los funerales dependen antes que de la inflación anual del país, de la oferta y la demanda. “En las funerarias hay una rosca muy grande porque ellos son los que ofrecen todos los servicios, y eso sumado el hecho de que ahora hay más muertos que antes, les permite especular un poco sobre los precios”. A su juicio, y debido a la inflación anual calculada, los precios para el año que viene estarán, naturalmente, entre 40 y 46% más arriba.

            Tanto es así que para Judith Caraballo, educadora y maestra de educación básica, el funeral de su abuela realizado en el Cementerio del Este en Abril de este año, con todos los servicios de entierro, capilla, cafetería, velorio, y aviso en prensa le costó 34.671 BsF “El servicio funerario como tal, es decir velorio y los gastos de capilla nada más, costaron 19 mil de esos 34”.

           

Rituales de cementerio

 

            Según Castejón, una de las maneras que tienen ahora las familias de recortar algunos gastos es a través de ciertos cambios en los rituales funerarios. En Venezuela, por lo menos, él identifica tres “El velorio tradicional, donde los familiares velan el cadáver y luego es enterrado; la cremación, y lo que ahora llaman el funeral express, donde no se vela al difunto y permanece dentro del sótano de la funeraria por cierto tiempo hasta que es cremado”.

            El velorio tradicional, explica, tiene también dos aspectos: el legal y el religioso. El legal, porque es norma que el cuerpo, luego de su muerte, debe preservarse por 24 horas antes de enterrarse; y el religioso, porque ya es una ceremonia que está institucionalizada “Sin embargo, el primer cambio lo vemos cuando, para reducir costos, se vela al difunto en casa”, advierte Castejón.

            El segundo cambio, el de la cremación, él lo reconoce como ritual porque es una práctica que hoy en día se ha multiplicado. Sin embargo, alrededor de los años 80 no era muy común debido a las costumbres católicas “la creencia de que el cuerpo debe enterrarse por la resurrección de la carne”. El tercer y último ritual, el de los funerales express, es poco conocido pero asegura que es una forma a la que las familias, normalmente de muy bajos recursos, recurren porque, al no precisar velorio ni gastos de capillas, el costo se reduce casi un 50%.

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Muertes aseguradas

 

            Todo esto es para las personas sin seguro por servicio funerario, sin embargo, los altos precios no se limitan únicamente a estas personas. En estos casos, el dinero no es un problema directo para los familiares o allegados del difunto –salvo en contadas ocasiones, como la de Rafael Arana- pero los precios, no obstante, se mantienen. Así es el caso de Daniela Gagliardoni, quien en Enero de este año se ayudó de Seguros Altamira para cubrir el servicio funerario de su madre. “Fue cremación. Más o menos todo costó alrededor de 35 mil BsF, y el servicio incluyó todo menos traslado, eso fue nuestro”.

            La edad del asegurado en algunos casos también es importante. Así sucede en Seguros Mercantil, que cubre el servicio de personas hasta los 65 años con una cantidad que varía desde 20 mil hasta 40 mil BsF, según la edad del asegurado.

 

            De cualquier modo, desde los tiempos de la Grecia Antigua poco se ha cambiado. Los muertos todavía continúan, las guerras y los homicidios. Quizás no hay múltiples dioses, pero hay uno solo y curas que bendicen; y talvez tampoco sean dos monedas de oro la tarifa constante para cruzar el Averno, pero el barquero Caronte, al parecer, sigue vivo. Y al menos en Venezuela tiene un negocio.

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