Los “Manteleros” vuelven al bulevar de Sabana Grande

8 Oct

Municipios del país entero crean decretos sobre buhonería

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Manteleros de Sabana Grande hacen hasta 4 mil bolívares diarios

Los buhoneros de los mercados comunales se quejan de las infraestructuras

Enlace de la Alcaldía de Caracas se comprometió a revisar la situación

Cuando se acerca diciembre el comercio informal siempre aumenta. La gente aprovecha la fecha para rebuscarse de muchas formas y la buhonería es una de las más comunes. Ya estamos en octubre y los vendedores ambulantes se están multiplicando.

¿Qué son los “manteleros”?

 Se conoce popularmente como manteleros a las personas que venden mercancía en lugares públicos encima de una sabana en el piso, la cual tienen lista para envolver como una bolsa, levantarla y huir de la policía en cuestión de segundos. Cuando aparecen los cuerpos de seguridad se esconden en donde pueden y cuando estos se van vuelven a extender la mercancía y siguen vendiendo.

            No son un fenómeno nuevo, existen desde hace mucho tiempo en Venezuela y otras partes del mundo. Pero, durante los últimos años se han convertido en el camino de los buhoneros venezolanos para retornar a los espacios públicos más transitados, de donde habían sido movilizados por el gobierno nacional.

Los lugares de Caracas más afectados por este problema son el boulevard de Sabana Grande, el boulevard “Cesar Rengifo” del Cementerio, el boulevard “Pérez Bonalde” de Catia y las inmediaciones de la “Plaza de los Museos” de Bellas Artes y del Casco Histórico de la ciudad. En los demás estados del país la situación es igual y muchos municipios a lo largo del territorio nacional están haciendo decretos para frenar a los vendedores ilegales que invaden las áreas comunes con sus “manteles”.

La reubicación de los buhoneros

Durante los últimos años el gobierno nacional ha hecho grandes inversiones a través de Pdvsa La Estancia y la Alcaldía de Caracas para recuperar los lugares abiertos de la ciudad para el libre tránsito y esparcimiento de los transeúntes, restaurando físicamente bulevares, plazas y calles. Pero, para poder comenzar primero tuvieron que reubicar a los miles de buhoneros que se habían establecido en esas zonas.

El Boulevard de Sabana Grande era la expresión máxima de este fenómeno. Cualquier persona que haya estado allí hace seis años debe poder recordarlo abarrotado hasta el tope de comerciantes informales que lo habían convertido en un caótico mercado de pulgas donde no había espacio para caminar y la delincuencia y los tráficos ilícitos prosperaban.

Por esa razón, la Alcaldía de Caracas emitió en diciembre de 2007 el decreto 278 que establece que los vendedores ambulantes no pueden ocupar los espacios públicos del casco histórico de Caracas, de los alrededores de la Ciudad Universitaria ni de las avenidas Baralt, Sucre, San Martín, Urdaneta, Francisco Solano y Casanova.

El lunes 7 de enero del 2007 los buhoneros despejaron las calles por primera vez en años y la gente puedo ver una ciudad distinta. El gobierno nacional negocio con el sector informal y se comprometió a financiar y supervisar la creación de infraestructuras para el funcionamiento de “mercados de la economía comunal” donde podrían reubicarse.

 Un compromiso a medio camino

Más de 4 años después, el 29 de junio de 2012, el ex presidente de la República Hugo Chávez inauguró el Centro de Economía Comunal “Manuelita Sáenz” en Sabana Grande. El Centro se entregó como un ejemplo de lo que serían los nuevos complejos de la economía comunal para dignificar a los trabajadores informales. Contó con una inversión de 45 millones de bolívares para una capacidad de mil 59 locales, una feria gastronómica, un Mercal y una Farmapatria.

Hoy en día existen numerosos mercados y ferias de la economía comunal pero muchas son provisionales y no todos los buhoneros están satisfechos. Estos se han quejado numerosas veces en la prensa de largas esperas para la asignación de los centros definitivos y de algunos puestos provisionales que no tienen buenas condiciones de infraestructura y se inundan con las lluvias.

También hay quienes afirman no haber conseguido puesto de ningún tipo en las ferias comunales hasta el sol de hoy. “Estamos aquí porque no nos salió puesto y estamos en la necesidad de comer. Como el gobierno no se preocupa por darnos lugar tenemos la necesidad de salir a la calle” expresó Yeifred Gil, mantelero de Sabana Grande.

Gil estima que al menos 50 vendedores del boulevard que esperaban por un puesto en el centro Manuelita Sáenz quedaron por fuera. “Tenemos cuatro años esperando desde que se construyó el edificio y nada”, recalcó.

Una noche en Sabana Grande

En Sabana Grande los manteleros aparecen aproximadamente entre las cuatro y las seis de la tarde y se quedan hasta las ocho o nueve de la noche más o menos. “Depende de la policía, como ahorita están más apretados estamos llegando a las seis, siete”, explicó Yeifred Gil.

         La noche que se hicieron las entrevistas para este trabajo el boulevard estuvo libre de manteleros hasta las siete y media de la noche. A esa hora aparecieron Yeifred y otro chamo tambaleándose con el peso de dos grandes paquetes envueltos en sabanas viejas y decoloradas que llevaban al hombro. Estos caminaron hasta en frente del “callejón de la puñalada” y pusieron los paquetes allí en el suelo bajo la luz de unos faroles.

Luego, dos mujeres que venían con ellos se sentaron en el piso, abrieron el nudo de las sabanas y se pusieron a estirar el montón de ropa que estaba adentro apretujada mientras los muchachos se apoyaban de los faroles y comenzaban a ver hacia los lados al acecho de policías. Una de las mujeres cargaba una bebe en un cochecito.

 Poco a poco la gente comenzó a detenerse formando grupos cada vez más grandes y comprando blusas en 150 bolívares y “leggings” desde 150 hasta 450 bolívares. En la hora y un poco más que duraron las entrevistas y las fotos correspondientes vendieron más de cinco piezas en cada puesto.

La mantelera María Ruíz es madre soltera de tres hijos y trabaja de lunes a sábado en el boulevard para mantenerlos. Declaró que vive en un refugio y que gana entre 1.800 y 4.000 bolívares diarios en su puesto. También explicó que el muchacho que le cuida la mercancía, Yeifred Gil, es un conocido de ella que la ayuda por un sueldo de 150 bolívares diarios.

Ruíz confesó poseer un local en el centro Manuelita Sáenz. “A nosotros nos dieron el centro comercial pero ahí no se vende, no tiene publicidad. Por eso salimos pa’ la calle, porque tenemos que comer”, dijo. La mujer también reveló que se ha dedicado a la buhonería durante veinte años y ya lleva cuatro de mantelera. “Aquí hago treinta mil veces más dinero que en el Manuelita”, relató.

Después de las siete, media hora más tarde que los primeros dos tarantines, se instalaron cuatro iguales uno al lado del otro. Ninguno de sus dueños aceptó ser entrevistado. Hicieron amenazas con respecto a que le tomasen fotos a su mercancía. “Ten cuidado, chamo. En el centro no preguntan, te ven con una cámara y te la tumban de una patada pal’ suelo”, dijeron.

La policía

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A las siete y media unos guardias nacionales se acercaron a los manteleros y los mandaron a desalojar. Los buhoneros comenzaron a recoger lentamente pero de repente apareció una moto de la Policía de Caracas y todos salieron corriendo disparados a esconderse.

Los guardias nacionales no molestan mucho a los buhoneros porque no les corresponde desalojarlos. Los responsables de mantenerlos fuera de las vías urbanas son los policías de cada municipio según el artículo 178 de la Constitución de la República. Los vendedores ambulantes se quejan de recibir agresiones físicas y verbales de la Policía del municipio Libertador, así como el decomiso de su mercancía.

Héctor Acosta, vendedor de juguetes, denunció lo siguiente sobre la policía: “Si hay alguien robando ellos dicen anda pa’ allá, tráeme y sigue robando. Pero a la gente que está trabajando humildemente vienen y le quitan la mercancía y la plata que se ganan honradamente”.

Compromiso de la Alcaldía

Luisa Crespo, la enlace comunal de la Alcaldía de Caracas para el municipio Libertador narró denotó especial preocupación por sacar a los buhoneros del bulevar. Argumentó que existe mucha impunidad con respecto a los manteleros y que la única forma de erradicarlos es que la gente deje de comprarles.”Todas y todos somos responsables”, dijo. Finalmente se comprometió a investigar a fondo la situación del Centro de la Economía Popular Manuela Sáenz y a ayudarlos a buscar los mecanismos para hacerle publicidad al centro si así lo requieren.

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