La conducta suicida puede estar en los genes

7 Oct

Psiquiatra estima que en el futuro existirá un test genético que podrá salvar vidas

La conducta suicida puede estar en los genes

Especialistas señalan que 90% de las personas que se quitan la vida sufren de algún trastorno psicológico. Aseguran que existen factores genéticos heredables que pueden inducir a que un individuo desarrolle conductas que terminen llevándolo a la muerte

Adriana Gavidia

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       Era de madrugada cuando Ernest Hemingway decidió abrir la bodega donde guardaba sus armas. Tomó su escopeta favorita Boss calibre doce, se dirigió a la entrada principal de su domicilio y, finalmente, accionó el gatillo que terminó con su existencia. Así fallece el reconocido periodista y escritor, quien dejó un valioso legado a la literatura y al periodismo.

Sucedió de manera parecida con el periodista venezolano Carlos Rangel, segundo esposo de Sofía Imber –periodista y promotora del arte en Latinoamérica- quien a sus 59 años dejó a sus familiares para viajar a los que algunos llaman el sueño eterno.

Ambos tienen algo en común, más allá de haberse suicidado y de haber ejercido la misma profesión. Hemingway pasó a ser la cuarta persona de su historia familiar que decidió ponerle fin a su vida, pues su padre y sus dos hermanos también consumaron el suicidio, mientras que Rangel se convirtió en el número once de una cadena de familiares que provocaron sus muertes, generación tras generación.

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Carlos Rangel, periodista venezolano

       Para el psiquiatra Alberto Colina, el suicidio puede ser producto de algunos factores genéticos que son heredables, como la depresión, un trastorno de ánimo que fue detectado en los dos personajes y en sus parientes.

“Si hay una historia familiar en la cual varias personas de diferentes generaciones han padecido de episodios depresivos y se han suicidado por ello, su descendencia tendrá una mayor posibilidad de presentar trastornos depresivos y también conductas suicidas”, explica Colina.

Aclara que no todos los realizan este acto lo hacen porque están deprimidos, pero 90% de los que se quitan la vida presentan episodios depresivos o algún trastorno psicológico. No descarta que en un futuro, con el avance de la psiquiatría biológica se cree un test genético que salvará vidas al identificar personas propensas al suicidio.

Historia familiar

Entre los factores de riesgo del suicidio se encuentra la historia familiar. Las teorías psicológicas apuntan a que se debe tomar en cuenta que, si un miembro de una familia le pone fin a su vida, se activa una alarma que advierte que alguien más en el árbol genealógico podría hacerlo también.

Aunque en algunos casos la genética puede influir en la decisión de realizar un acto suicida, también se debe tomar en cuenta el perfil psicológico de la persona implicada, su entorno social y cultural, pues éstos cumplen un factor determinante en el desarrollo de la vida de un individuo.

Al respecto, el psiquiatra Nelson Pacheco aclara que el suicidio no puede heredarse, y que a pesar de los avances de la ciencia, todavía no se ha demostrado científicamente el gen del suicidio. No obstante, considera que hay personas que tienen predisposición genética a diversas patologías que pueden llevar a pensar en este acto.

“Se habla de predisposición genética porque no se puede demostrar con un estudio exacto si alguien puede ser propenso al suicidio, a menos que se tengan antecedentes familiares importantes. El suicidio no se hereda como tal, se hereda la patología, como por ejemplo la depresión y la ansiedad”, explica.

Más allá de los genes

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           Tras haber tenido una fuerte discusión con su madre, Alejandra ingirió varias pastillas del tratamiento para las convulsiones de su hermana, se acostó en su cama y se dispuso a morir. No aceptaba la prohibición que le hicieron en casa de usar un piercing que le había puesto un motorizado en la puerta de su colegio con un perforador.

            Su madre le ordenó quitarse el pendiente que le colgaba de la lengua y la castigó. Minutos más tarde, al percatarse de lo acontecido, la llevó a un hospital, le hicieron un lavado estomacal y le salvaron la vida.

Para la psicóloga Celeste Delgado, al suicidio lo rodean mecanismos psicológicos complejos, puesto que es una acción que no sólo se puede explicar porque una persona haya sufrido una alteración del neurotransmisor -biomolecula que transmite información a una neurona- de la serotonina, que se relaciona con la parte afectiva de la persona y con los síntomas de la depresión.

“Hay que hacer estudios con muestras representativas para poder aislar la variable del suicidio únicamente asociado a lo genético, ya que son muchos los factores que inciden en este. Es necesario saber la historia del paciente, su relación con la sociedad y con sus padres. Hay teorías que hablan de que la persona tiene un sentimiento que le hace pensar que no es importante”, explica la experta.

En el caso de la muerte de Carlos Rangel, la psicóloga asegura que era un personaje depresivo, y el que haya tenido antecedentes de enfermedades mentales familiares lo pudo hacer propenso al suicidio, pero indica que no es una regla que afectará aquellos que compartan una condición parecida.

“El suicidio puede ser en una conducta aprendida, pero con una serie de componentes que contribuyen a que esto ocurra. Porque que los familiares hayan acabado con su vida para salir de un problema, no significa que ésta deba ser la manera en que otro pariente deba actuar. No hay enfermedades sino pacientes, y cada uno es diferente”, concluye.

Prevención

            La psiquiatra Aura Azoca, considera que a pesar de una incidencia genética, existen señales que anuncian que una persona está en peligro de atentar contra su vida.

“Cuando alguien comienza a aislarse y empieza a mermar en su rendimiento a nivel social, familiar, académico o laboral,  muestra una señal que indica que algo no está bien. El suicidio se puede prevenir cuando los familiares tratan de indagar qué está sucediendo y buscan ayuda profesional”, explica.

            Para la especialista, la prevención puede variar de acuerdo con la edad y el sexo. Un niño no está consciente de lo que siente y por eso es más difícil detectar estos comportamientos que generalmente se manifiestan cuando se ve al infante más callado o ensimismado.

El adolescente ya puede gestar la idea del suicidio para escapar de una situación dolorosa, por lo que actúa impulsivamente. Abusa de cualquier sustancia no permitida, conduce a alta velocidad y arriesga su vida en actividades peligrosas.

“Hace poco tuve un caso de una joven que tenía ideas suicidas porque los padres se separaron y están en tribunales por su custodia. Ella no quiere seguir viviendo porque cree que es una carga. Ellos detectaron conductas extrañas, la llevaron a un especialista y fue tratada de emergencia”, relata Azoca.

En cuanto a los adultos, están más claros de cómo se sienten. El peligro radica en que son capaces de planear su muerte. Los hombres emplean métodos más violentos e irreversibles, mientras que las mujeres y los adolescentes tienden a consumir fármacos en grandes cantidades, por lo que no siempre consuman el acto.

Son muchos los factores que pueden llevar a una persona a la muerte. “Conocer a un hombre y conocer lo que tiene dentro de la cabeza, son asuntos distintos”, dijo una vez Ernest Hemingway. Quizás pocos entendieron lo que pasaba por la mente de este exitoso escritor cuando se disparó, pero sus genes ofrecen una explicación del por qué su pluma ganadora de un Premio Nobel, no pudo seguir mojando el papel.

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Ernest Hemingway

Recuadros

El suicidio es asociado a menudo con trastornos del estado de ánimo, como la depresión y la ansiedad, pero es un acto que puede darse en la ausencia de estos factores. Por lo general, las personas que se suicidan poseen una vulnerabilidad psicológica que les impide afrontar las dificultades con las que se topan.

Algunos expertos atribuyen esta fragilidad a experiencias vividas en la niñez, o en la etapa de crecimiento y formación de la persona. Los investigadores en psicología Ingram, R. y Taylor, L. demostraron que los niños de madres deprimidas poseen un concepto de sí mismos negativo, y suelen tener mayor dificultad para relacionarse con otros grupos.

El suicidio en Venezuela

  •  Cifras del Cuerpo de Investigaciones, Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), señalan que para el 2011, se suicidaron un total de 739 personas. En el estado Zulia se registró el número mayor de casos: 119
  • La psiquiatra Aura Azoca estima que una de las causas por las que el venezolano se quita la vida es por ruptura de pareja. De las 739 personas que terminaron con su vida, 508 eran solteras, mientras que 109 eran casadas.
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