Archive | septiembre, 2013

Hacer mercado es una tarea titánica

29 Sep

Foto Mercal. Tomada de ismaelgarcia.net

Los programas económicos ya no están dirigidos solamente para la clase baja.

 

Hacer mercado es una tarea titánica

 

El alza de los precios, las largas colas, el poder de compra y la escasez son factores que confabulan contra el bienestar del venezolano, quien ahora debe hacer “malabares” en busca de alimentos, explica Henkel García economista y experto en finanzas.

 

Por Brunimer Salmerón.

El cielo aún está oscuro, pero se pueden ver algunas tímidas cabezas que sobresalen por las ventanas de los apartamentos. El ruido del motor del camión se escucha cada vez más cerca. Elizabeth Santana despierta a su marido rápidamente y le pide que salga de la cama. Ella se viste velozmente, toma el celular y le escribe a su vecina: “Voy bajando. Apúrate que llegó la carne”. Son las 5:30 am y hay una fila de 20 personas esperando a que abra el supermercado, todos esperando deseosos poder conseguir un kilo de carne a precio regulado en 23 Bs y evitar tener que comprarlo en carnicerías independientes en donde este puede llegar a los 90 Bs Bs por kilo.

 

No es misterio que hacer mercado se ha convertido en una tarea titánica, ya sea por estirar la quincena o por la escasez. Una actividad que tradicionalmente podía llevar un par de horas, ahora obliga a madrugar, hacer colas de seis horas, para luego tener que seguir “pateando” la calle como dice Elizabeth Santana, ama de casa de la parroquia Catia, en busca de aquellos rubros que no se encuentran. “Uno siempre anda regateando a ver donde consigues las cosas”, se escucha por los supermercados de Caricuao sobre la imposibilidad de conseguir todos los alimentos en un mismo sitio.

 

La situación económica y política del país hacen que el costo de los alimentos deje de ser una decisión condicionada para ser absolutamente determinante, así lo explica la profesora Yuli Velazco, Jefa del Departamento de Salud Pública en la Escuela de Nutrición de la UCV. “Antes el costo de los alimentos era condicionante a tener el dinero o no para adquirirlo.  En los últimos tiempos, dada la crisis económica del país y que los ingresos se hacen insuficientes, el costo pasó de ser condicionante a determinante”. Así pues podemos ver como el estado nutricional de una persona se ve realmente afectado por la inflación, el poder de compra y la escasez.

 

Más que la inflación hay que analizar como se comporta el poder de compra.

Según el economista y experto en finanzas Henkel García al estudiar las variaciones del mercado se observa que desde 1998 hasta el 2012 el consumo ha aumentado un 54% per capita, lo que se entiende como que el venezolano esta comprando más, incluidos los alimentos. Esto aunado a los continuos ajustes del salario mínimo, (2.047,52Bs actualmente), muestran una real ventaja en el bienestar del ciudadano.

 

Sin embargo, esto ha sido posible gracias a la distribución de la renta petrolera y el alza del crudo, ya que la producción sólo aumento un 14% per capita en el mismo periodo, mientras que la importación ha crecido más de un 100%.

 

Por otra parte, el economista explica que el salario de los profesionales no ha sufrido las mismas modificaciones, lo que conlleva a que “el poder de compra de la clase media se vea afectado por la infrenable alza de los precios”.

 

Durante el 2012 la inflación cerró en un 20%, cifra bastante baja a lo acostumbrado en Venezuela. Igualmente el salario mínimo aumento dos veces consecutivas lo cual sumán un 32%. “La redistribución de la renta ha influido en la alimentación del venezolano. El problema es que es un modelo enfocado hacia el consumo y no es sostenible”, expone Henkel García.

 

Al pensar en como se desarrollará el 2013 habrá una aceleración en la inflación de los precios de alimentos. “Ahora al productor se le va a hacer más costoso trabajar y esto se ve reflejado en los precios finales. También se va a ver en los alimentos de importación por el ajuste del 47% del dólar. Al momento de medir la inflación hay un factor que no se toma en cuenta. La inflación que reporta el BCV no contempla los precios que el  buhonero maneja. Sin duda esto es un mercado negro que aparece a raíz de la escasez y que también golpea al pobre” continúa García.

 

Subsidio Bolivariano

Instituciones como Mercal, Pdval, Red Venezuela surgen como una medida para garantizar el acceso a los alimentos a aquellos que históricamente han sido golpeados por las corrientes de corte más liberal. “Mercal es un programa alimentario, una red de alimentación” explica Ronald Ribas Vicepresidente de Gestión Institucional de Mercal.

 

Mercal forma parte de algunas de las estrategias que el Estado ha puesto en marcha para garantizar la seguridad alimentaria y estas según la profesora Yuli Velazco “son más un problema que una solución”. “Cuando uno analiza las filosofías con la cuales se crearon estos programas Mercal, Mercalito, Pdval, están dirigidos a los estratos más pobre. Es lógica y tiene sentido. El problema es que en la práctica existe una brecha entre lo que es el concepto y la implementación.”

 

Según la profesora, la cual se encarga de hacer visitas a varias comunidades para medir las conductas alimenticias de los venezolanos se consigue que estos organismos no solo favorecen a los estratos de clase baja. “Es un mito de que Mercal y Pdval solo son para gente de clase baja. Comunidades donde no se esperó que visitarán estos programas acuden hasta en un 40%.” Por otra parte hace énfasis en la necesidad de realizar una supervisión más fuerte en las medidas de almacenamiento de los alimentos. “A veces la carne tiene mal aspecto, o el pollo esta en el piso” acota la profesora.

 

No se puede negar la influencia que estos programas tienen en las familias y las comunidades. “Los mercados al aire libre los pide la misma comunidad al Consejo Comunal y tienen una excelente recepción. Nunca quedan productos para devolver” así explica Gladys Gonzáles integrante del Comité de Salud del Consejo Comunal de la Av. Casanova. “Cuando ellos traen sus pollos, vienen tiesos de lo congelado. Y cuando la gente compra su pollo aún está bien refrigerado”.

 

Ronald Ribas, vocero de Mercal,  declara que el ahorro en Mercal puede ser de forma directa en los locales propios o por medio de cooperativas y  servicios comunales. “Mercal cuenta con rubros subsidiados y no subsidiados. Tratan de incluir todos los fondos que han sido creados por el gobierno para ayudar al aparato productivo y eso nos permite lograr hasta un 40% de descuentos en productos que no están subsidiados y un 4% menos en productos subsidiados”

 

Entre rumores y especulación.

Existe un estereotipo de que el venezolano consume por marca, y el rubro alimenticio no se escapa. Ribas, Vicepresidente de la Gestión Institucional del Mercal, expresa este factor como uno de los principales problemas que Mercal debe enfrentar ya que estos organismos se abastecen de productos que son en su mayoría nuevos: “Los venezolanos consumen por marca. Son referencias que están en la cotidianidad pero que generan una gran influencia en la subjetividad de los venezolanos”.

 

Así mismo, Jefa del Departamento de Salud Pública de la UCV explica: “No se ha hecho un estudio serio de lo que son las ofertas de los alimentos en los expedíos con respeto a la calidad y los rumores que hay sobre el mismo”

 

“Hay que comprar lo que haya” así explica una señora que realiza sus compras en el Unicasa de Caricuao, mientras otra asiente y agrega: “La carne no se consigue cada vez que se necesite. Es esporádica”. Otro de los problemas que azota la alimentación de los venezolanos es la escasez de los alimentos, el cual es un fenómeno que aparece directamente a raíz del control de precios. Henkel García, economista, explica que es el primer paso que realizan los productores ante la regulación.

 

Al estudiar el mercado se observa que la carne está regulada  23 Bs por kilo, pero en los comercios oscila entre 70 Bs y 90 Bs el kilo. “No puedo comprar la misma cantidad pero compro un poquito porque el muchacho necesita comerse un poquito de carne a la semana”, explica Luisa, madre y profesional.

 

Según el informe semestral del BCV, las familias gastan entre un 30% y un 40% de sus ingresos en Alimentos y Bebidas no Alcohólicas. Sin embargo, la escuela de Nutrición de la UCV realiza estudios en diferentes comunidades donde varían hasta un 60%. Según expertos en Finanzas Personales, el gasto en alimentación debería estar alrededor del 30%, el valor establecido internacionalmente, para poder cubrir el resto de los gastos.

 

Los programas económicos ya no están dirigidos solamente para la clase baja. La escasez y la inflación se mantienen en altos porcentajes. Según Henkel García los productores no pueden competir con los bajos precios que establece el Gobierno y este por su parte no se da basto para cubrir la demanda de alimentos.

 

“Todo se confabula para hacer más difícil el acceso a los alimentos”, indica la profesora Velascos al referirse a los factores que afectan al venezolano. Además acota: “los planes de alimentación del Gobierno son una excelente opción para ayudar pero falta supervisión, control y acompañamiento”.