¿La Santería es realmente un negocio?

1 May

Foto extraída del blog The Phenomenal Life.

La religión Yoruba no es económica

¿La Santería es realmente un negocio?

Una gran cantidad de elementos influyen en los altos costos que se manejan en las ceremonias y consultas

Camila Lessire

La religión Yoruba, actualmente conocida como Regla de Ocha o Santería, ha estado rodeada de un manto de misterio para todas aquellas personas que le son ajenas. Víctima de especulaciones y rumores muestra un mundo desconocido que tiene origen en Nigeria, África. Entre los temas que suelen alimentar el cotilleo se encuentra la suma de dinero que cada creyente debe pagar por hacerse un ebbó (limpieza) o montarse un santo, como se dice coloquialmente. A veces una cifra de 20 millones de bolívares puede parecer exorbitante. Pero, ¿qué hay detrás de todos esos números?

Esta religión llega a Latinoamérica en la época de la esclavitud, cuando los barcos negreros traían esclavos de África. José Luis Roque, nombre de santo Oni Shangó, en su blog Religión Yoruba en Venezuela habla sobre cómo las creencias afro se difundieron en territorio americano. Los países que absorbieron con mayor ímpetu las creencias extranjeras fueron Cuba y Brasil, no es fortuito que hayan sido las últimas naciones en decretar la abolición de la esclavitud. Del mestizaje surge el cruce de las espiritualidades africanas con los santos católicos, Cuba fue el pionero en institucionalizar la nueva rama llamada afro-cubana.

Para comenzar a entender los precios que se manejan es necesario saber cuáles son los pasos que debe seguir el creyente para ir adquiriendo sabiduría y soluciones a problemas determinados. Es frecuente la realización de consultas, a un intervalo de 21 días, con el fin de saber cuáles son los males que aquejan y la solución para ellos. Según lo reflejado en los caracoles se realizan los ebbó o limpiezas, donde hay que adquirir una cantidad de materiales para su realización. Este mismo sistema de adivinación determinará si el aleyo (iniciado) deberá coronarse el santo, es lo más costoso y varían según el santo y la casa.

Atracción de energías

Richar Tovar, babalawo desde hace dos años, explica que la consulta no consiste nada más en la lectura de los caracoles. “Uno por todas esas cosas cobra, pero no para que quede dinero para uno sino por todo lo que se tiene que comprar para la ceremonia”. El iniciado debe cancelar el derecho a Orula, oráculo de adivinación, que son 80 bolívares, los materiales para hacerse su limpieza y la del babalawo. Todo eso está incluido en el precio de la consulta que ronda entre los 200 bolívares.

El consultante debe pagar el ebbó del balalawo porque las energías pasan de una persona a otra una vez que el astral de otras vidas es limpiado. Tovar indica que “una vez que uno limpia eso está sacando a Aron, por ejemplo, una parte mala del mundo, una enfermedad, al quitarlo uno debe hacerse una limpieza para que Aron vuelva al cielo”. Esta situación no sólo ocurre en las consultas sino también al momento de hacerte un santo.

Luis Ocariz, colaborador de la Asociación Oriateces de Venezuela (AOV), revela que en el caso de que la ceremonia se esté haciendo por salud y el padrino del iniciado no le cobre nada adicional sino su trabajo (500 bolívares) es contraproducente. “Esta situación puede perjudicar al padrino porque si la ceremonia se hizo por salud, esta área va mermar en quien le hizo el santo por lo que debe recibir un santo él. Con 500 bolos no va a hacerse ningún santo, tiene que sacarlo de su bolsillo, ponerse a correr”.

Coronación del santo

La coronación es una ceremonia que requiere mucho material y personal. Lo que se vaya a pedir depende de cuál es la importancia del santo a coronar. Sin embargo, el número del personal se mantiene generalmente para todos los rituales de este tipo. Alrededor de 15 personas habitan la casa de santo en los días de ceremonia y todas ellas cobran por su trabajo.

Sarah Castillo, practicante de la religión desde hace 7 años, comenta, recordando su experiencia anterior de hacerse santo, que “es un tema complicado, cada quien maneja sus intereses.  No vas a encontrar un precio fijo”. Luego pasa a enumerar los santos más caros que son los guerreros, conformados por Eleguá, Ogún y Ochosi. “Llevan muchos más animales, muchas más cosas que debe comprar la persona y por eso salen más caros”. Estima que una de estas deidades africanas oscile en 30 millones de bolívares. Las otras omnipotencias que no forman parte de este trío se pueden costear con 16 millones.

“El religioso no trabaja sólo”, repite riendo Ocariz, “siempre tenemos que trabajar con un aproximado de ocho personas dentro de la realización de la Ocha (coronación), religiosos directamente”. Además de ellos están alrededor de 4 cocineras que se encargarán de preparar el menú que disfrutarán los huéspedes alojados en la casa de santo durante una semana. También se encargarán de botar los desechos producidos durante el ritual. Sin contar a los padrinos que mayoritariamente cobran derecho, dinero.

El antropólogo, Edgar Mora, explica que el lucro a través de la fe siempre será mal visto. “En el caso de los santeros tiene un peso mayor porque ha sido una colectividad minoritaria que ha sido satanizada”. Continua diciendo que podría verse como una transacción, los santos ofrecen un servicio y se paga por eso. Aunque en el área de la religiosidad “por una razón metafísica o un plano más espiritual el santo les hace el trabajo, les logra el milagro y ellos adquieren esa fe”. Es una religión en donde se ven los resultados.

“Toda promesa es un compromiso solemne que debe ser pagado con el esfuerzo, la capacidad, y la posibilidad de cada quien. (…). La promesa tiene un rol determinante en tanto que ella implica una relación de intercambio utilitario entre el santo y el devoto”. Esta frase contenida en el ensayo de María Eugenia Talabera, profesora de la Universidad Simón Bolívar, llamado Las religiones populares en Venezuela, resume parte de la psicología del creyente y se corresponde a la lógica que mantiene las bases de las religiones afroamericanas, entre ellas la Yoruba.

En relación con eso, Inés Barreto, vicepresidenta del AOV, deja algo en claro: “ningún santero le pone el cuchillo en el pecho a nadie para que se haga la Ocha”. Pero, generalmente, las personas acuden por la angustia de que la consulta pudo haber indicado que su vida estaba “recortadita”. De todos los participantes es el Oriaté, anfitrión de la ceremonia, quien obtiene más ganancias.

Religión de los marginados

Las razones por las que la gente se inicia en la religión Yoruba son varias –herencia familiar, salud, curiosidad- pero hay una que impera entre las demás, la necesidad. El babalawo Richard Tovar la menciona, “normalmente se llega a esta religión por necesidad, es como un aguante (…). Está vista como la religión de la gente pobre, de los marginados, de los malandros y de los asesinos”. Cuando existen problemas que consiguen solución mediante las vías regulares es común que el ser humano busque métodos de adivinación para que lo guíen en la resolución de las dificultades.

Sobre este aspecto, Edgar Mora concuerda con Tovar al señalar que la mayoría de los creyentes se encuentran en “zonas de clases deprimidas, aunque las personas de estas clases no son las que tienen el dinero para asumir los gastos reales al hacerle la ofrenda al santo”. Sin embargo, sitúa a los babalawos dentro de una clase más favorecida. “Son personas de un poder adquisitivo mucho mayor, se los permite la realización de los trabajos con el santo. Esto los lleva a una posición económica mejor que el resto”.

La religión Yoruba no consiste solamente en hacerse consultas o montarse santos a capricho, conlleva un trabajo espiritual y personal grande. Detrás de cada una de estas ceremonias hay numerosas personas y elementos que deben ser tomados en cuenta a la hora de plantearse la pregunta ¿Es la santería un negocio o no?

RECUADRO

Animales palo arriba

El costo de los animales ayuda al aumento de precio. El monto dependerá de qué tan grande sea el animal o qué tan fácil sea conseguirlo. La vicepresidenta del AOV indicó que el costo varía según el tipo: gallina, 150 BsF;  pollo, 50 BsF; paloma, 180 BsF; carnero, 750 BsF; chivo, 550 BsF y guinea, 420 BsF.

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